BECOSAN® es un sistema completo para pulir pavimentos de hormigón. Esto permite tratar grandes superficies en un corto periodo de tiempo. ¿El resultado? Un pavimento de hormigón resistente, libre de polvo y útil para cualquier tipo de uso.
Tratamiento válido tanto para pavimentos nuevos como para suelos existentes y en mal estado.
Como pulir hormigón de forma sencilla con el sistema BECOSAN®. No es necesario entrar en detalles técnicos, aquí puede obtener un resumen general sobre cómo trabajamos y cuál es nuestro método. Gracias a nuestra experiencia, sabemos que cada pavimento es diferente y nos gusta cuidar todos los detalles antes de realizar cualquier trabajo.
El proceso de lijado eliminará la micro-rugosidad del suelo de hormigón y abrirá los poros de la superficie antes de ser tratada con BECOSAN® Densifier.
El endurecedor impregna la superficie, penetrando y reaccionando con la cal libre dentro del sustrato de hormigón. La reacción química crea una superficie de hormigón más densa, reduce el desgaste por abrasión, elimina la formación de polvo y aumenta la resistencia a los productos químicos.
Los productos químicos a base de agua que se aplican durante el tratamiento son impregnaciones que penetran profundamente en el sustrato. No son soluciones filmógenas, lo que significa que son más adecuadas para un pavimento industrial, ya que su rendimiento mejorará considerablemente.
El suelo de hormigón será más compacto, más denso y aumentará la durabilidad de la superficie. Dependiendo de sus necesidades y el uso previsto, hay tres acabados disponibles: Mate-PLUS, Satinado o Brillante.
El hormigón pulido no genera eflorescencia (el polvo blanco que sale del hormigón) ni delaminaciones como ocurre con los epoxis y otros revestimientos. Por tanto, no habrá ningún coste de mantenimiento posterior.
La mayoría de los revestimientos de suelo, como las baldosas o el vinilo, necesitan una limpieza intensa y posteriormente un encerado o tratamiento adicional. En cambio, al hormigón pulido solo le basta agua y jabón.
Al densificar la superficie, se genera una mejor respuesta del pavimento en fuerza y resistencia a la abrasión y ante impactos. Esto ocurre incluso con suelos viejos y deteriorados.
Resiste las marcas de neumáticos provocadas por la fricción, ya que no hay resina o revestimiento que quemar.
La eficacia comparada con otros suelos es extraordinaria. Dismimuirán los trabajos de mantenimiento, el desgaste de neumáticos, reflejará la luz ambiental.
Nuestro hormigón pulido está certificado y no desliza, lo que derivará en mayor seguridad para los trabajadores. Es un suelo liso y brillante, pero seguro y antideslizante.
Sin productos químicos tóxicos o peligrosos, puede trabajarse sin realizar paradas en la producción y la instalación.
Es muy reflectante gracias a su brillantez, lo que permite reducir la factura de electricidad y generar un ambiente más alegre.
El pulido utiliza las superficies de hormigón existentes, no usa revestimientos ni recubrimientos, fomentando así la construcción sostenible. Además, no contiene COV (compuestos orgánicos volátiles), por lo que respeta al medio ambiente y es apto para LEED (Programa mundial de certificación de edificios ecológicos).
La densificación del pavimento elimina la porosidad del hormigón y minimiza la penetración de aceites y otras sustancias líquidas a través de la superficie, lo que evita que cualquier contaminante penetre y manche el suelo.
La mayor resistencia alarga la vida útil del pavimento de hormigón. Un tratamiento BECOSAN® es una inversión mínima en comparación con el aumento de funcionalidad y mejora obtenida.
Se trata de una acabado liso sin rugosidades que afecten a los neumáticos, lo que significará en mayor durabilidad de las ruedas.
Acabado para pavimentos industriales. Resistente, duradero y a prueba de polvo.
Aprende el proceso completo del tratamiento de litio para concreto: desde el desbaste inicial hasta el pulido final. Descubre por qué el hormigón pulido con litio está reemplazando los recubrimientos epoxi en entornos industriales.
Cuéntenos sobre su suelo. Uno de nuestros especialistas se pondrá en contacto con usted para evaluar sus necesidades y ofrecerle un presupuesto sin compromiso.
Se puede aplicar sobre la mayoría de pavimentos de hormigón. La condición determinante es que exista una capa de rodadura en buen estado y con una dureza suficiente. La antigüedad y el espesor de la solera no son limitantes. El caso más habitual que encontramos es un pavimento con grietas, desgaste y zonas blandas por el uso. Es perfectamente tratable, pero requiere una reparación previa. Cuando el hormigón está muy blando, el resultado no alcanza el nivel de brillo ni de finura máximos: en esos casos terminamos en un paso intermedio, priorizando el aumento de dureza y el comportamiento antipolvo sobre el acabado estético.
Enviándonos fotos o un vídeo del pavimento. Con ese material hacemos un primer diagnóstico y damos una estimación rápida. Es la fase previa a cualquier desplazamiento y suele resolver la mayoría de las dudas iniciales. Si el proyecto avanza, un técnico realiza después una visita in situ para revisar en detalle la dureza real del hormigón, las zonas deterioradas, el estado de las juntas y las grietas.
Sí. El revestimiento se elimina en la fase de preparación del soporte, mediante desbastado, antes de aplicar el tratamiento. Es un trabajo previo con entidad propia: implica maquinaria específica y tiempo de ejecución, y se valora dentro del proyecto junto al resto de la preparación del pavimento.
Sí, la reparación es previa al tratamiento y la ejecutamos nosotros dentro del mismo proyecto. Reparamos grietas y fisuras, sellamos y reparamos juntas de dilatación y de construcción, y resolvemos parches y zonas deterioradas. Una vez aplicado el tratamiento, la reparación y el resto del pavimento comparten el mismo acabado, dureza y comportamiento antipolvo.
Sí, a partir de los 28 días desde el hormigonado, cuando el hormigón ha fraguado y ha alcanzado su dureza estructural. Si el calendario de obra aprieta, en algunos casos podemos reducir ese plazo a 14 o 20 días. Una aclaración técnica relevante: aplicar litio sobre hormigón fresco es una práctica extendida en el sector, pero según nuestras pruebas y nuestra experiencia no aporta el resultado que se le atribuye. El tratamiento BECOSAN® combina litio y pulido mecánico sobre hormigón ya fraguado, y es esa combinación la que produce el resultado.
Sí, el tratamiento es válido para exterior y muelles de carga. En rampas hay que valorarlo caso por caso. En exterior o en zonas que puedan estar mojadas recomendamos no llevar el pulido al máximo, sino quedarnos en un acabado intermedio: se homogeneiza la superficie y se mantiene un buen agarre. En rampas la propia pendiente complica la ejecución y muchas veces no es la solución más aconsejable; ahí suele funcionar mejor un hormigón peinado u otras técnicas orientadas a la resbaladicidad.
No. El lijado y el pulido eliminan pequeñas irregularidades y mejoran la regularidad superficial, pero no corrigen desniveles estructurales, pendientes mal ejecutadas ni problemas serios de planimetría. Conviene tenerlo claro antes de contratar, porque es una expectativa habitual. Para instalaciones con tolerancias exigentes disponemos de un servicio específico de rectificación y alta planimetría, que incluye la medición técnica de la superficie y la corrección localizada de desniveles. Es la solución cuando hay sistemas automatizados, estanterías de gran altura o carretillas trilaterales de por medio.
Sí. Es precisamente el escenario para el que está pensado: centros logísticos, almacenes y plantas industriales con tráfico continuo de carretillas y vehículos internos. La densificación mejora la resistencia superficial del hormigón frente al desgaste y la abrasión, y el acabado liso reduce la rugosidad que acelera el desgaste de las ruedas. Al no formar una película de resina, no hay revestimiento que pueda desprenderse, quemarse por fricción o deslaminarse con el tráfico.
Aproximadamente 1.000 m² al día por equipo de trabajo. Movilizando varios equipos podemos llegar hasta 5.000 m² diarios cuando el proyecto lo exige. El rendimiento estándar de referencia para planificar son esos 1.000 m² diarios. El resto depende del estado del pavimento y del alcance de las reparaciones previas.
Lo ideal es trabajar con la nave libre, pero no es imprescindible. Si no es posible, trabajamos por zonas. El sistema consiste en acotar una zona, ejecutarla completa y liberarla. Al día siguiente esa área ya está disponible y el cliente puede volver a ocuparla mientras avanzamos en la siguiente. Es la forma habitual de trabajar en instalaciones que no pueden parar.
Sí, cuando el proyecto lo requiere. No es la norma, pero adaptamos el calendario dentro de lo que permite la normativa laboral.
Al día siguiente. Habitualmente terminamos a última hora de la tarde y a la mañana siguiente el pavimento está listo para tránsito y uso normal. No hay tiempos de curado prolongados ni reincorporación por fases como ocurre con los revestimientos, porque el tratamiento no forma una capa superficial que deba curar. El hormigón tratado además sigue mejorando su comportamiento con el paso del tiempo.
No es necesario parar la producción. No hay olores y el polvo está controlado. Las reparaciones previas pueden generar algo de polvo, por lo que trabajamos siempre con equipos de aspiración industrial de alta potencia. No utilizamos productos tóxicos ni perjudiciales para las personas o el entorno. Sí hay algo de ruido durante el paso de las máquinas. Si es necesario, nos encargamos de proteger estanterías y maquinaria, aunque el control de los equipos es preciso y el riesgo de impacto es prácticamente nulo.
No. Los productos que utilizamos son al agua, sin disolventes, y no contienen resinas ni componentes que aporten compuestos orgánicos volátiles. Esto tiene una consecuencia práctica directa: se puede trabajar sin parar la actividad de la instalación, sin olores y sin riesgo para las personas que estén en la nave durante la ejecución.
Toma de agua, corriente eléctrica de 230 V y 380 V, y un buen acceso para la maquinaria (rampa, muelle de carga o portón). No necesitamos personal del cliente. Aportamos maquinaria, herramientas, materiales y equipo humano.
Fotos del pavimento, los metros cuadrados, la ubicación y la urgencia del proyecto. Con eso entregamos el presupuesto en 24 o 48 horas, y en el mejor de los casos el mismo día. La visita técnica y el diagnóstico son gratuitos y sin compromiso, y se realizan después de esa primera valoración a distancia. En determinados proyectos ofrecemos también una muestra sobre el propio suelo, de uno a tres metros cuadrados, para que el cliente vea el resultado real antes de decidir. Según el caso la muestra es gratuita o se factura y se descuenta del proyecto.
Sí, en torno a 1.000 m². Es la superficie a partir de la cual el desplazamiento y la movilización de equipos resultan viables. No hay superficie máxima.
Principalmente del estado actual del pavimento, es decir, del alcance de las reparaciones y de la preparación previa que necesite. El segundo factor es la disponibilidad de la nave: no cuesta lo mismo trabajar con la instalación libre que hacerlo por fases, coordinándose con la actividad en curso. El acabado elegido también influye, ya que un acabado brillante implica más pasos de pulido que un Mate-PLUS. En cualquier caso, el alcance, el precio y las condiciones de ejecución quedan definidos en la propuesta antes de empezar, de forma que no aparecen costes ni trabajos imprevistos durante la obra.
Cubre el tratamiento: que el acabado antipolvo, el brillo y la finura del hormigón se mantengan durante 10 años, siempre que se respeten las condiciones de uso y mantenimiento definidas para el proyecto. Las reparaciones previas (grietas, juntas, parches) tienen una garantía específica de uno a dos años. Es una distinción importante, porque una grieta puede reabrirse por causas estructurales ajenas a la calidad de la reparación, como un asentamiento del terreno que sigue su curso. La garantía no cubre grietas estructurales, movimientos de la losa, impactos, daños químicos, defectos previos del hormigón ni deterioros por un uso inadecuado. El alcance concreto y las exclusiones quedan recogidos en la documentación contractual de cada proyecto.
La diferencia está en el grado de finura al que se termina el pulido. A mayor finura, más brillo y mayor durabilidad del acabado. El Brillante es el acabado más pulido y el de mayor durabilidad. El Mate-PLUS es un acabado intermedio: no queda rugoso, pero tampoco alcanza el brillo máximo. Es la opción para quien busca regularizar y homogeneizar el pavimento, protegerlo y conseguir el efecto antipolvo con un coste más ajustado.
No necesariamente. El hormigón es un material mineral y presenta variaciones de tono, porosidad, árido, fratasado y reparaciones anteriores que el pulido puede hacer más visibles, sobre todo en pavimentos antiguos. Preferimos decirlo antes: el objetivo del tratamiento es un pavimento más resistente, limpio y duradero, y el grado de brillo y la apariencia final dependen de la calidad y el estado de la losa existente. Cuanto más profundo es el lijado, más visible queda el árido del hormigón.
Elimina o reduce muchas manchas superficiales, pero no todas. Los aceites, grasas y productos químicos que han penetrado en profundidad durante años no siempre se pueden retirar por completo. Lo que sí consigue el tratamiento es densificar y cerrar el poro del hormigón, reduciendo la porosidad y limitando la penetración de líquidos en el futuro. Eso facilita la limpieza y reduce el riesgo de manchas nuevas, aunque el pavimento no se convierte en una superficie impermeable.
Sí, se puede marcar líneas sobre el tratamiento sin ningún problema, tanto al terminar el proyecto como más adelante si cambia la distribución de la instalación.
Agua y jabón neutro, con fregadora industrial en grandes superficies o mopa en zonas de difícil acceso. No requiere ceras, productos específicos ni tratamientos periódicos, y es una aplicación única: no hay que reaplicar nada cada cierto número de años. Recomendamos retirar los derrames con rapidez y ajustar la frecuencia de limpieza al nivel de tráfico de la instalación.
Sí. Se desaconsejan los ácidos fuertes y los productos químicos agresivos, porque atacan tanto al tratamiento como al propio hormigón. Conviene aclarar una cosa importante: el tratamiento BECOSAN® densifica y compacta el hormigón, pero no es una barrera química y no protege el pavimento frente a agresiones químicas. Si la instalación requiere resistencia química específica, BECOSAN® no es la solución adecuada para ese uso y así lo indicamos antes de contratar.
Trabajamos con equipo propio en toda la península y a nivel internacional en Europa. También hemos ejecutado proyectos en Canarias, coordinando la logística de forma específica. El equipo es siempre propio, nunca subcontratado. Disponemos de toda la documentación de prevención de riesgos laborales, seguros y certificaciones en regla, tanto para trabajar como contratista principal como en régimen de subcontratación.
Sí. Tenemos proyectos ejecutados en España y en el resto de Europa que se pueden visitar. Solo hay que solicitarlo y organizamos la visita.
Ernesto Gaitán, responsable técnico de proyectos, y Janine Holtermann, gestora de proyectos en España, según la fase del proyecto.