Reparamos zonas parcheadas, deterioradas o mal ejecutadas en pavimentos industriales de hormigón para recuperar una superficie más segura, estable y adecuada para el tránsito de carretillas, transpaletas y vehículos de carga.
Este servicio está orientado a naves logísticas, almacenes, centros de distribución e instalaciones industriales donde los parches dañados pueden afectar a la seguridad, la productividad y la vida útil del pavimento.
Servicio profesional en toda España
Los parches deteriorados en pavimentos industriales pueden convertirse en puntos críticos para el tránsito de carretillas, transpaletas y vehículos de carga, especialmente cuando las cargas se manipulan en altura.
La reparación consiste en sanear la zona afectada, retirar el material deteriorado o mal adherido y reconstruir el parche con morteros técnicos adecuados para uso industrial. El objetivo es recuperar la continuidad funcional del pavimento y reducir el riesgo asociado al tránsito interno.
Antes de definir el método de reparación, analizamos el estado real de la zona afectada. No todos los parches presentan el mismo problema ni requieren la misma intervención. Durante la evaluación revisamos:
Esta evaluación permite definir si basta con una reparación localizada o si la zona requiere corte, retirada completa del material afectado y reconstrucción con mortero técnico de altas prestaciones.
Los parches en mal estado deben revisarse antes de que el daño avance hacia el hormigón colindante. En zonas de tráfico industrial, una reparación deficiente puede provocar impactos en ruedas, vibraciones, rotura de bordes y pérdida progresiva de material.
En BECOSAN® analizamos el estado del parche, retiramos el material inestable cuando es necesario y reconstruimos la zona con morteros técnicos adecuados para pavimentos industriales.
Según el tamaño, la profundidad del daño y el impacto sobre la operativa de la nave, en BECOSAN® les asignamos a los parches diferentes métodos de reparación.
Situación habitual:
Reparaciones pequeñas, impactos localizados o zonas donde se cruzan fisuras.
Riesgo operativo:
Molestias en el tránsito y posible crecimiento del daño.
Intervención habitual:
Saneado localizado, limpieza del soporte y reparación con mortero técnico.
Situación habitual:
Zonas dañadas de tamaño medio con pérdida de material o bordes rotos.
Riesgo operativo:
Vibraciones, golpes en ruedas rígidas y deterioro progresivo.
Intervención habitual:
Corte perimetral, retirada del material afectado y reconstrucción.
Situación habitual:
Zonas extensas o repetidas que pueden obligar a cerrar pasillos o áreas de trabajo.
Riesgo operativo:
Riesgo elevado para la operativa, la seguridad y la continuidad del uso de la nave.
Intervención habitual:
Reparación planificada por fases, reconstrucción de la zona y posible integración con otros trabajos de rehabilitación.
Situación habitual:
Áreas amplias que afectan al paso de carretillas o transpaletas.
Riesgo operativo:
Reducción de seguridad y limitación del tráfico interno.
Intervención habitual:
Corte controlado, preparación del soporte y relleno con mortero de altas prestaciones.
Un parche deteriorado no siempre puede repararse por encima. En muchos casos, la solución correcta consiste en eliminar el material antiguo y reconstruir la zona desde una base estable.
Normalmente recomendamos retirar el parche existente cuando el material está suelto o se desprende al paso de vehículos, cuando presenta fisuras, hundimientos o bordes rotos, o cuando existe una diferencia de nivel respecto al pavimento original.
También puede ser necesario retirarlo cuando la reparación anterior no tiene suficiente adherencia al soporte, cuando la zona forma parte de un pasillo de tráfico intenso o cuando el deterioro se ha extendido al hormigón colindante.
Aplicar material nuevo sobre un parche inestable puede resolver el problema solo de forma temporal. Por eso, en entornos industriales, la preparación del soporte suele ser tan importante como el mortero utilizado.
Utilizamos morteros técnicos de alta resistencia, baja retracción y fraguado rápido, seleccionados para zonas industriales sometidas a tráfico rodado, cargas elevadas y uso intensivo.
La elección del material depende del tipo de parche, la profundidad de la reparación, el estado del soporte y las condiciones de uso de la instalación.
Un parche deteriorado no solo afecta a la apariencia del pavimento. En una nave industrial, puede convertirse en un punto de impacto constante para carretillas, transpaletas y otros vehículos de carga. Si no se corrige a tiempo, el daño suele avanzar hacia el hormigón colindante y puede generar más reparaciones, interrupciones operativas o riesgos de seguridad.
Por eso, antes de intervenir, conviene identificar el tipo de problema, el riesgo que genera y la solución más adecuada para cada caso.
Golpes en ruedas, vibraciones y deterioro progresivo.
Retirada del material inestable y reconstrucción con mortero técnico.
Diferencia de nivel y riesgo para carretillas o transpaletas.
Corte, saneado y nivelación de la zona.
Propagación del daño hacia el hormigón colindante.
Corte perimetral y reparación de bordes.
Entrada de suciedad, humedad y pérdida de estabilidad.
Apertura, limpieza y reparación de la fisura antes de reconstruir el parche.
Fallo prematuro de la intervención.
Eliminación del parche antiguo y preparación mecánica del soporte.
Interrupciones operativas y mayor desgaste de vehículos.
Planificación por fases y reparación con materiales adecuados para tráfico industrial.
La reparación de parches puede realizarse de forma localizada o por fases, según el número de zonas afectadas y el uso de la nave.
En instalaciones en funcionamiento, podemos planificar los trabajos por áreas para limitar la interferencia con el tráfico interno, las zonas de carga y las operaciones del cliente.
Antes de intervenir, definimos las zonas afectadas y la prioridad de reparación, los accesos disponibles, el tráfico interno, los horarios de trabajo y el tiempo de fraguado necesario antes de volver a utilizar la zona.
También podemos coordinar la reparación de parches con otros trabajos de rehabilitación, como reparación de juntas, eliminación de anclajes o tratamiento del pavimento.
El objetivo es recuperar la funcionalidad del pavimento con la menor interrupción posible para la actividad industrial.
El resultado de una reparación de parches depende del estado real del pavimento existente. Antes de confirmar el alcance definitivo, es necesario revisar la zona afectada y comprobar la estabilidad del soporte.
Algunos factores pueden modificar el método de reparación, como la profundidad real del daño, la presencia de humedad o contaminación en el soporte, el hormigón debilitado alrededor del parche, reparaciones anteriores mal adheridas, tráfico pesado o continuo sobre la zona, o daños conectados con grietas, juntas o desniveles.
Si durante la preparación aparecen daños ocultos bajo una reparación anterior, se comunican al cliente antes de definir la solución definitiva.
Hemos realizado trabajos de reparación y reacondicionamiento de pavimentos industriales para operadores logísticos, propietarios de activos industriales y grandes empresas a nivel nacional e internacional.
BECOSAN® ha realizado trabajos de reacondicionamiento de pavimentos para Prologis, incluyendo la reparación de zonas parcheadas tras el desmontaje de estanterías industriales.
La intervención permitió mejorar la continuidad del pavimento en zonas de tráfico y preparar el activo para un nuevo uso logístico tras una rehabilitación total del pavimento.
Este tipo de trabajo es habitual en procesos de cambio de inquilino, reacondicionamiento de naves y preparación de activos industriales antes de una nueva ocupación.











El coste depende del tamaño del parche, la profundidad del daño, el estado del soporte, el número de zonas afectadas y las condiciones de trabajo dentro de la nave. Para poder valorar correctamente la reparación, es necesario revisar el pavimento y confirmar si el parche existente debe retirarse por completo.
En muchos casos sí. Cuando la instalación está operativa, los trabajos pueden planificarse por zonas para reducir el impacto sobre el tráfico interno, la carga y descarga o la producción. La planificación depende del acceso disponible, los horarios de trabajo y el tiempo de fraguado del material utilizado.
Un parche puede convertirse en un riesgo cuando presenta bordes rotos, hundimiento, fisuras, falta de adherencia o diferencia de nivel respecto al resto del pavimento. Estos problemas pueden afectar al tránsito de carretillas, transpaletas y vehículos con ruedas rígidas.
No siempre. Si el parche antiguo está suelto, contaminado, fisurado o mal adherido, aplicar material nuevo encima puede provocar un fallo prematuro. En esos casos, la solución correcta suele ser cortar, retirar el material deteriorado y reconstruir la zona desde un soporte estable.
Sí. En naves industriales es habitual combinar la reparación de parches con reparación de grietas, sellado de juntas, eliminación de anclajes, desbastado de resina o tratamiento densificador del pavimento. Esto permite abordar el suelo como parte de una rehabilitación técnica completa.
Los parches pueden deteriorarse por una reparación anterior mal adherida, uso intensivo del pavimento, impactos, tráfico con ruedas rígidas, planificación insuficiente de juntas, humedad o propagación del daño hacia zonas adyacentes.
En muchos casos, el problema no se limita al parche visible. Por eso es necesario revisar también el hormigón que lo rodea antes de definir la reparación.
El plazo depende del tamaño del parche, la profundidad del daño, el número de zonas afectadas, el tipo de mortero utilizado y el tiempo de fraguado necesario antes de volver a utilizar la zona.
En naves operativas, los trabajos pueden organizarse por fases para reducir el impacto sobre la actividad del cliente.
La reparación suele comenzar con el saneado de la zona afectada y la retirada del material deteriorado o mal adherido. Cuando es necesario, se realiza un corte perimetral para delimitar el parche y preparar una base estable.
Después se limpia el soporte y se reconstruye la zona con un mortero técnico adecuado para pavimentos industriales. El objetivo es recuperar la continuidad funcional del pavimento y reducir el riesgo de deterioro prematuro.
Los parches en mal estado deben revisarse antes de que el daño avance hacia el hormigón colindante. En zonas de tráfico industrial, una reparación deficiente puede provocar impactos en ruedas, vibraciones, rotura de bordes y pérdida progresiva de material.
En BECOSAN® analizamos el estado del parche, retiramos el material inestable cuando es necesario y reconstruimos la zona con morteros técnicos adecuados para pavimentos industriales.
La reparación de parches es habitual en naves industriales que han sido desocupadas, especialmente después del desmontaje de estanterías, maquinaria, líneas de producción o instalaciones anteriores.
En estos casos, el pavimento debe quedar preparado para un nuevo uso, una nueva distribución interior o una nueva ocupación por parte del inquilino.
BECOSAN® puede intervenir como parte de un proceso más amplio de reacondicionamiento del activo, incluyendo reparación de grietas, sellado de juntas, eliminación de anclajes, retirada de marcas industriales y tratamiento técnico del hormigón.
Explíquenos el estado del pavimento, el uso de la nave y las zonas afectadas. Nuestro equipo revisará la información y le indicará el tipo de intervención más adecuado.
En muchos pavimentos industriales, los parches en mal estado aparecen junto a otras patologías del hormigón. Por eso, la reparación puede combinarse con otros trabajos técnicos como el sellado de juntas, la reparación de grietas, la extracción de anclajes, la eliminación de marcado industrial o el desbastado de revestimientos antiguos.