Las eflorescencias en el hormigón son un fenómeno relativamente habitual en elementos constructivos expuestos a humedad. Aunque a menudo se perciben como un problema puramente estético, en realidad son una señal clara de que existe movimiento de agua y sales en el interior del material.
Comprender por qué aparecen y cómo controlarlas es fundamental, especialmente en pavimentos y superficies de hormigón donde la durabilidad y el acabado son críticos.
¿Qué es la eflorescencia?
La eflorescencia es un depósito superficial de sales solubles que se forma cuando el agua circula a través del hormigón, disuelve estas sales y las transporta hasta la superficie. Al evaporarse el agua, las sales cristalizan y quedan visibles en forma de un residuo blanquecino, seco y pulverulento.
Aunque en muchos casos se asocia al carbonato cálcico, la realidad es que pueden intervenir distintos tipos de sales solubles presentes tanto en el propio material como en el entorno. Por eso, reducir la eflorescencia a una única reacción química es simplificar demasiado un fenómeno que depende de múltiples factores.

Es importante entender que la eflorescencia no compromete directamente la resistencia estructural del hormigón. Sin embargo, sí indica que hay humedad activa en el sistema, lo que a medio o largo plazo puede favorecer otros procesos de deterioro.
¿Por qué aparecen las eflorescencias?
Para que se produzca eflorescencia deben coincidir tres elementos: humedad, sales solubles y una red de poros que permita el transporte del agua.
Humedad
El factor determinante es siempre la humedad. Sin movimiento de agua, no hay transporte de sales. Esta humedad puede proceder de múltiples fuentes: infiltraciones, lluvia, humedad del terreno o incluso del propio proceso de curado del hormigón. En pavimentos en contacto con el terreno, la capilaridad suele ser una de las causas más frecuentes.

Sales
Las sales, por su parte, pueden encontrarse tanto en el propio hormigón como en el entorno. Forman parte del cemento, de los áridos o del agua de amasado, pero también pueden proceder del suelo o de agentes externos. Cuando el agua entra en contacto con estas sales, las disuelve y las moviliza hacia la superficie.
El fenómeno se completa cuando esa agua alcanza el exterior y se evapora, dejando las sales depositadas. Es en ese momento cuando aparece la típica mancha blanca.
Características de las eflorescencias en el hormigón
Las eflorescencias no se manifiestan siempre de la misma manera. En algunos casos aparecen de forma puntual y en otros se extienden de manera uniforme por grandes superficies. También pueden surgir rápidamente o desarrollarse de forma progresiva con el tiempo.
Su visibilidad depende en gran medida del acabado del hormigón. En superficies claras pueden pasar desapercibidas, mientras que en hormigones oscuros o tratados con color resultan mucho más evidentes.

Por ejemplo:
- En hormigones de color oscuro, la eflorescencia puede decolorar o aclarar su tono original.
- En hormigones de color rojo, la eflorescencia vuelve el pavimento de color rosado.
- En hormigones de color negro, los vuelve blancos o grises.
En pavimentos industriales, además del impacto estético, pueden generar confusión con otros problemas superficiales, como el polvo o la degradación del acabado, lo que dificulta un diagnóstico correcto si no se analizan adecuadamente.
¿Cómo eliminar las eflorescencias en el hormigón?
Antes de plantear cualquier tratamiento, es imprescindible identificar el origen del problema. Si la entrada de humedad no se controla, la eflorescencia volverá a aparecer incluso después de eliminarla.
En la mayoría de los casos, las eflorescencias pueden retirarse mediante limpieza mecánica o con agua a presión, siempre teniendo en cuenta que el uso de agua puede reactivar el proceso si no se gestiona correctamente la humedad.
En situaciones más persistentes, pueden utilizarse productos específicos diseñados para eliminar depósitos minerales. El uso de soluciones ácidas, como el ácido clorhídrico, debe realizarse con precaución, ya que puede alterar la superficie del hormigón si no se aplica correctamente o si no se neutraliza después.
En entornos profesionales, se priorizan métodos que no comprometan la integridad del material ni generen efectos secundarios.

Posteriormente para ayudar a impedir que las eflorescencias vuelvan a salir en el hormigón sería conveniente impermeabilizar la zona afectada con productos tipo los de hidrófugo.com
Cómo prevenir la aparición de eflorescencias
La prevención no pasa por eliminar las sales, sino por controlar el agua y su capacidad de desplazarse a través del material.
Un hormigón con baja porosidad, bien ejecutado y correctamente protegido frente a la humedad reduce significativamente el riesgo de eflorescencias. Del mismo modo, el control de la relación agua/cemento, la correcta compactación y un buen diseño constructivo son factores determinantes.
En pavimentos en contacto con el terreno, la incorporación de barreras contra la humedad como el uso de selladores para concreto y sistemas de drenaje adecuados resulta clave para evitar la migración de agua desde la base.
También es importante proteger los materiales durante su almacenamiento y evitar la exposición a ambientes con alta concentración de sales antes de su colocación.

2 clases de eflorescencias en el hormigón
Desde el punto de vista práctico, suele distinguirse entre eflorescencia primaria y secundaria.
Eflorescencia primaria
La eflorescencia primaria aparece en fases tempranas, generalmente durante el proceso de curado o poco después de la ejecución. Está relacionada con la humedad residual del propio material y, en muchos casos, tiende a reducirse con el tiempo si las condiciones ambientales son favorables.
Eflorescencia secundaria
La eflorescencia secundaria, en cambio, se desarrolla en estructuras ya en servicio y suele estar asociada a problemas de humedad persistente, defectos constructivos o condiciones ambientales adversas. En estos casos, la simple limpieza no es suficiente y es necesario actuar sobre la causa.

No confundir eflorescencias con otros defectos superficiales
En la práctica, es frecuente confundir las eflorescencias con otros fenómenos que generan manchas blanquecinas en la superficie.
Un caso habitual es el de las veladuras asociadas a la aplicación de resinas o productos de acabado. Estas pueden aparecer por una mala aplicación, exceso de producto o condiciones ambientales inadecuadas, y su origen no tiene relación con la migración de sales.
Diferenciar correctamente ambos fenómenos es esencial para aplicar la solución adecuada.

En cuanto a pavimentos industriales
En el ámbito industrial, la eflorescencia suele estar directamente relacionada con la humedad ascendente y la porosidad del hormigón.
Más allá de la limpieza superficial, la solución pasa por actuar sobre el propio material, reduciendo su permeabilidad y limitando la capacidad de transporte de agua y sales.
Cuando no se aborda la causa, el problema tiende a repetirse, generando costes de mantenimiento innecesarios y afectando al rendimiento del pavimento.
Un tipo particular de pavimento sobre el que nunca aparecen las eflorescencias es el de los suelos de hormigón pulido, muy utilizado en superficies industriales por su rápida ejecución, durabilidad y por ser fácil de limpiar y mantener.
Conclusión
Las eflorescencias en el hormigón son un fenómeno común que se produce por la interacción entre humedad y sales solubles.
Aunque su impacto es principalmente estético, su presencia indica la existencia de procesos internos que conviene controlar para garantizar la durabilidad del material.
La clave no está únicamente en eliminarlas, sino en entender por qué aparecen y actuar sobre el origen del problema.

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Fuentes
Estas son las fuentes consultadas para la elaboración de este artículo:
- toxement.com.co
- www.consumer.es
- www.construmatica.com
Ernesto Gaitán
Este artículo ha sido revisado por Ernesto Gaitán, responsable técnico de proyectos en el grupo BECOSAN® , con el objetivo de garantizar la exactitud técnica, la actualidad de la información y su coherencia con la práctica profesional del sector.